Historias del abuelo cebolleta: El Fluxor

Cada día que pasa, cada semana, cada mes, cada año, noto como la fuerza sigue creciendo en mí. Mi nivel de midiclorianos debe subir sin pausa.

Hablo de Lean, naturalmente. “Eyes for flow, eyes for waste”. Y doy fe de que es cierto. Y no se bien si es bueno o malo. ¿Por qué lo digo? Bueno, es bueno porque tu potencial de mejora se dispara, literalmente. Y es malo porque donde quiera que estes siempre estás viendo muda por todos lados. Tanta muda ves que acabas teniendo la sensación de que estás rodeado. Que todo es altamente ineficiente y que podría mejorar drasticamente con un poco de esfuerzo. una especie de sensación de disconformidad contínua.

El mejor arma de un cientifico es la capacidad de dudar, de preguntarte y cuestionar todo, de analizar y de mejorar, de comprobar y recomprobar, de observar la realidad. Una y otra vez. Ya lo decía Einstein: “Lo más importante es no dejar de hacerse preguntas”. Siempre.

Y hoy me ha pasado algo parecido y para evitar que se me olvidara, como otras tantas veces, me he dicho, “hoy se lo cuento a los amigos del blog”.

Estaba en un hospital y mientras paseaba por la zona de espera, al pasar por el servicio veo que el fluxor se había quedado pillado. Un fluxor larga agua con un caudal enorme, así que si se queda pillado, la cantidad de agua que suelta es muy grande. Aquello parecía el Iguazú. Y pensé: “Como el desagüe no desagüe a suficiente velocidad la riada aquí va a ser de las buenas”. Me acerco para ver si yo mismo podría hacer que parara. Lo intenté pero no hubo forma. Me digo: “Venga, voy a avisar a mantenimiento para que vengan ya porque si empieza a salir agua fuera va a ser mucho más cara y trabajosa la actuación en caso de inundación que venir y arreglar esto ahora”.

Me acerco al responsable de seguridad que custodia la entrada, el mismo que al entrar cuando le pregunté por las consultas a las que iba, que estaban en la planta primera, me dijo “La planta primera está aquí arriba”. Ya hijo, ya lo sé. Bueno, pues le digo que un fluxor se ha quedado pillado en un aseo de la planta primera y que avise a mantenimiento. “Eso díselo a la persona de información” me dice (“Ese no es mi problema”; ¿Te suena?). En información una cola. Espero. Y mientras, estoy pensando “como se haya empezado a salir el agua verás que bien. Y yo aquí esperando”. Me toca el turno y le digo a la mujer que allí estaba lo mismo. Llama a mantenimiento y le dice que se está inundando la planta primera. “No! No! Inundando no! Que se puede inundar digo!”. Me pongo yo al teléfono y le cuento directamente al fulano que está al otro lado. Me dice que mandan a alguien inmediatamente. “A ver inmediatamente cuanto es” pienso.

Me subo al servicio en cuestión para controlar un poco la situación y ver el tiempo que tardan en llegar despues de un aviso. Pasan los minutos y por allí no aparece nadie. Y el fluxor largando agua como si no hubiera fin. Al cabo de unos cinco minutos y nadie sin aparecer, pasa uno que llevaba uniforme que parecía de manteniemiento. Lo paro y le digo: “Perdone, usted es de mantenimiento?”: “Sí” me dice. Y vuelvo a contar la misma perorata. El hombre entra y después de tocar un poco soluciona temporalmente la avería. Bueno, cortó el agua. La avería seguía allí.

Reflexionemos: Si yo, un extraño, no dice nada (como hizo todo el mundo) y se empieza a inundar aquello, como dije, el coste de reparar la situación hubiera sido mucho mayor que arreglar el problema con una intervencion rápida (Aunque sigue siendo muy caro el sistema apagafuegos, pero bueno). Pero es que ni aún avisando conseguí que pusieran soluciones. Evidentemente no hacían nada de TPM. Mal. Lo que yo ví fue, seguro y como siempre, la punta del iceberg. La cantidad de muda que oculta la labor de mantenimiento seguro que es dramática. Por un momento pensé: “Y si los dejo a que les estalle el problema? Aprenderán así? Mmmm… No. No creo”. Así que allí me tenías, dando la alerta de un problema que podría tener consecuencias importantes (piensa en los costes que supondrían los daños por inundación en muchos de los materiales que había por allí) y el sistema pasando de mí. El que actuó fue una persona, a espaldas del sistema. Claro no iba a dejar el agua saliendo. Verguenza torera.

Me gustaría ver la situación real de mantenimiento allí y el coste anual dedicado a muda. Seguro que lo ibamos a pasar muy bien.

Son ya algunas las organizaciones y empresas que he podido ver y estudiar. Y todas, salvo una, son una montaña de muda. O mejor, montañas y montañas. Son el Nepal de la muda. Y no la ven. Pero no se preocupen: por aquí andamos algunos cuya misión y pasión es ayudarles a ver. A mejorar. Y mucho. Pregunten por ahí.

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