La Kata

Lo más importante en cualquier organización es desarrollar la habilidad para adaptarse a los cambios. Las herramientas o métodos que funcionan hoy, seguramente no lo harán mañana. Por eso, la única forma de mantenerse vivo, de mantenerse en el mercado, es la capacidad de cambio. La capacidad para desarrollar nuevas herramientas, métodos, productos o servicios.

Hay muchos casos que nos pueden servir para ilustrar esta realidad: ahí tienes el caso de las discográficas que aún no han sabido cambiar con la demanda desde el soporte físico al mundo digital y les está costando caro. Lo mismo pasa con algunos fabricantes de automóviles: no supieron ver el cambio de necesidades de la población hacia coches más pequeños y eficientes, más ahorradores y respetuosos con el medio ambiente.

Y la solución no está en contratar nuevos directivos de fuera, ni más MBA’s. Eso no va a resolver el problema. El problema no está en las personas sino en el modelo de gestión de empresas prevaleciente. El problema está en cómo gestionamos nuestras organizaciones. El consenso sobre la necesidad de cambio es cada vez mayor. El problema no está tanto en el pensamiento que tienen muchas organizaciones, sino en que este pensamiento no incorpora la mejora contínua y la adaptabilidad.

En este ámbito, a veces pretendemos cambiar sólo despues de la comprensión y quizás no sea la mejor opción. Si retrasamos el cambio hasta que sea bien comprendido en reuniones quizás nunca lo veamos en marcha. Lo bueno es que esta ecuación funciona también al revés. Así se usa en las Artes Marciales: practicas los movimientos una y otra vez hasta que empiezas a comprender los conceptos que hay detrás de esos movimientos, los porqués, la filosofía. Eso es la Kata: el acceso al conocimiento a través de la práctica, a través de la acción.

Mike Rother, en Toyota Kata, nos propone una Kata para solventar estas barreras. Una serie de acciones que repetidas continuamente, nos permiten acceder al conocimiento que hay detrás de la mejora contínua, al motor de esta. La idea no es copiar las herramientas que a otros les funciona, ni siquiera a Toyota, sino adquirir la habilidad de desarrollar herramientas adaptadas a nuestras necesidades de forma contínua. Sólo así, nuestra organización tendrá posibilidades de estar aquí dentro de 10 ó 15 años (o incluso 5).

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