Ciencia y empresa ¿utopía?

Bacteria solution from Flickr Creative Commons

Una de las características fundamentales del método científico es su subordinación absoluta a la prueba, esto lo sabemos. Podemos divagar todo lo que queramos, opinar todo lo que queramos, y convencernos de lo que queramos. Lo único importante es la prueba final, el juicio inapelable de la realidad. Esta es la única forma de avanzar en el conocimiento que luego se traduce en tecnología, que es la que te permite, por ejemplo, estar leyendo esta secuencia de ceros y unos como un texto enriquecido en tu pantalla.

Si tu objetivo es que al soltar un bolígrafo este se quede suspendido en el aire, primero probarás simplemente a soltarlo a ver qué pasa. Se cae al suelo. No funciona. Si lo sigo dejando caer, seguirá cayendo al suelo. Así que necesito hacer algo distinto: ponerle unas aspas a modo de helicóptero; forrarlo de metal y poner un iman debajo; algo. Seguramente estarás pensando que esto es lo más obvio que has leído en tu vida. Yo también creo que es lo más obvio que he escrito.

Sin embargo, vemos día sí, día también, justo el comportamiento contrario en la gestión de las empresas. Ejemplo: mi objetivo es tener los productos siempre disponibles para el cliente. Bien, pues pruebo a producir mucho para tener inventarios. Resultado: siempre faltan productos y además los costes se disparan. Osea, que no funciona. ¿Cambiamos algo? Nada. ¿Por qué? ……………………… (<sonido de pájaros en el bosque>). Decía Einstein que hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados distintos es la definición de la locura. Si la forma en la que gestionamos nuestros procesos no está funcionando bien, hay que hacer algo nuevo, algo distinto, si no siempre funcionará igual. Igual de mal, claro.

Otro ejemplo: Me gustaría recuperar la vía del rendimiento. Con lo que haces actualmente ¿Te está funcionando? ¿Estás probando algo distinto?. ¿Crees que si sigues haciendo lo mismo cambiará el resultado?. …………… (<sonido de pájaros en el bosque otra vez>). Hay que hacer algo distinto si quieres sobrevivir.

Einstein. Flickr.

Hoy ya sabemos que el cambio radical que han sufrido las condiciones del entorno en comparación con las que había cuando se desarrollaron los principios de la producción en masa, suponen la más absoluta obsolescencia de aquellos antiguos principios. Hoy el pez grande ya no se come al chico. Hoy es el pez rápido el que le quita la comida al lento. Necesitamos cambiar cosas.

¿Por qué no aplicamos, aunque sea un poco, la ciencia a la empresa? Establecer un objetivo que queramos conseguir, planificar algo para conseguirlo, probarlo, comprobar si ha funcionado o no, ajustar lo que haya fallado, volver a probar, volver a verificar lo que haya fallado, volver a ajustar, etc, etc, etc (PDCA). Con varias iteraciones conseguiremos un avance espectacular. Un avace basado en el método científico. ¿Qué te parece? Muy coherente, ¿cierto?. A mi también me lo parece. Como ves aquí no intervienen ideas preconcebidas inamovibles sino todo lo contrario. La filosofía sobre la que se construye todo esto es la de: “pruébalo, y si no funciona, ajustalo y vuelvelo a probar y repite esto hasta que funcione”. Ciencia en estado puro. Nada de creencias de fe ni nada parecido. Nada puede competir con esto.

Por suerte para todos, hubo un grupo de señores que dedicaron toda su vida a probar estas cosas nuevas y consiguieron extraer de la realidad principios mucho mejores para conseguir nuestros objetivos. A partir de ellos, construyeron, a base de prueba y error, un completo cuerpo de conocimiento, compuesto por un numeroso grupo principios, herramientas y métodos, que baten inmisericordemente a los antiguos. No le pusieron nombre, pero hoy lo conocemos como Lean o TPS.

En la gestión de empresas, necesitamos principios nuevos que se adapten a las nuevas condiciones del entorno que son radicalmente distintas a las antiguas. ¡Y ya existen!. Pero se siguen enseñando los antiguos y obsoletos sistemas en universidades y escuelas de negocio que se ponen la etiqueta de “modernas”. En una de esas me enseñaron a mi a dibujar letras con una pluma y tinta. Sí la misma que usaba Cervantes, para que veas. Que no te parezca increíble. Hoy ya sabemos que derrochamos la mayor parte del tiempo en llevar a cabo tareas que no aportan valor alguno al cliente, que producir antes de tiempo o en cantidades mayores de las necesarias genera una cantidad impensable de despilfarro, que la falta de flexibilidad en la producción estrangula a cualquier empresa, que la gestión por números es catastrófica, que negociar con tu proveedor sólo teniendo en cuenta el precio es un pasaporte seguro a la quiebra, que pretender reducir los costes centrándote en ellos solo consigue aumentarlos, que dirigir desde un despacho con informes es como conducir con los ojos tapados. Y muchas más cosas que, si no las crees, no hace falta. Como digo esto no se trata de creer o no creer. Se trata de cosas que funcionan o que no funcionan. Period.

¿Hasta cuando vas a seguir haciendo lo mismo una y otra vez esperando resultados distintos? La ciencia es posible en la empresa. Lleva aplicandose varios decenios y somos muchos los que hoy, estamos aquí para enseñarlas. Aprovéchalo.

Experiment in progress Flickr Creative Commons

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s